El paseo

Uso recomendado : escuchar mientras se lee :-)

La escena comienza con una canasta de metal que se balancea de un lado al otro. Delante de esta canasta se distingue una vereda de color marrón con unas señales de ciclovía. Las señales van quedando atrás pero siempre aparecen nuevas.

La mañana es gris y escuchamos en una voz en off los pensamientos del ciclista: Que solo me siento por la puta! rodeado de decenas, cientos, miles de personas y aún así sentirme solo.

Aparece al lado izquierdo de la pantalla la espalda de un ciclista que obliga a la cámara a moverse brúscamente hacia el lado derecho. Con un poco de esfuerzo y después de algunos segundos las señales de ciclovía vuelven a aparecer al centro de la imagen. La espalda del ciclista se va alejando cada vez más para luego bajar a la pista en donde se pierde en la estampida de carros.

Como a 50 metros de nosotros se empieza a distinguir un cartel que nos avisa que la temperatura es de 5º y que son las 9:27 am.

Algunos metros más adelante semáforo en rojo. La imagen deja de avanzar y ahora enfoca la rueda negra y desgastada. Dos segundos, tres, y nuevamente la voz en off: esa horrible sensación de sentir que quieres tocar a todo el mundo, pero no te atreves, que lo único que quieres es ser entendido.

La cámara vuelve a mirar al semáforo y ahora está en verde.

Hay carros a la derecha y a la izquierda y la calle va quedando detrás.

Se ve aparecer nuevamente una vereda con señales de ciclovía. Una pequeña rama de árbol se asoma tímidamente por la esquina derecha de nuestra pantalla. Las señales de ciclovía dibujan una pequeña curva y unos 20 metros más delante aparece una ciclista, o más bien dos en un mismo vehículo. La que no maneja va sentada en la parrilla de atrás mirando hacia la cámara. Va además sujeta con un ingenioso conjunto de cuerdas. Debe tener unos 4 años y lleva una linda capucha de color rosado, y por la sonrisa que nos muestra la está pasando en grande. Nuestras valientes aventureras doblan la esquina y se unen a la estampida.

La cámara apenas vuelve a las ciclovías y nos aparece de la nada otra ciclista que nos viene a dar el encuentro. Lentes oscuros, auriculares blancos, abrigo de cuero y una sonrisa de esas que delatan la travesura que hizo la semana pasada. Pero con la misma velocidad que aparece deja la pantalla.

Seguimos avanzando y llegamos así a la siguiente esquina donde al otro lado de la calle vemos aparecer un hombre como de 50 años vestido finamente con un traje de color verde y una señorial calva. De pronto notamos que este hombre sin perder una pizca su elegancia va recorriendo su camino montado en un monopatín. Y que además, en un alarde de destreza y coordinación, nuestro nuevo héroe avanza llevando con la mano derecha – un poco encorvado eso sí – una bicicleta de niños de color morada.  Mira a la cámara y notamos en su gesto un amago de vergüenza.

Cruzamos la calle y aparece debajo de unos árboles el estacionamiento. En el último giro antes de frenar completamente distinguimos en el horizonte el mar. Y una gota cae justo en el centro de la pantalla, y se resbala dejando un camino.

FIN

Lo curioso es que después de haber escrito el post se me dio por ver el video y cuando vi que aparecía una chica en bicicleta me salió una sonrisa. Bueno, ahora tienen 2 paseos por el precio de uno :-)

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~ por luchhh en febrero 5, 2011.

Una respuesta to “El paseo”

  1. … demasiado para mi cerebro jejeje y también ando en otra onda musical xD

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