Todas las hojas son del viento
¿Sabes cómo es esa sensación de sentirte pequeño pequeño en medio del universo enorme? ¿Como un granito de arena en medio de las olas del mar? Bueno, últimamente tengo la sensación de que ese es el grado de control que tenemos de nuestras vidas. Unas hojas en el viento diría Spinetta. Algunas veces, allá afuera, hay una suave brisa de verano, y otras una torrencial granizada de invierno. Pero nosotros somos siempre hojas y nada más. Nos gusta pensar que somos dueños de nuestro destino, que si nos lo proponemos somos capaces de cualquier cosa. De algún modo sobrevaloramos nuestro tiempo y nos molestamos con todo aquel que nos lo haga perder… Pero ya ves, échale un vistaso a Japón y piensa cuantos de tus planes hubieran cambiado si eso hubiera pasado algunos kilómetros más cerca de donde vives.
Y sin embargo – como en todo lo interesante en esta vida
– existe una contradicción. En este viaje en el que tenemos la misión de aprender a ser felices, uno de los pasos más importantes es tal vez aprender a tomar conciencia de nuestra propia importancia. De descubrir ese lado divino que todos tenemos dentro. De saber que nuestra vida, de la de cada uno de nosotros, tiene un valor único y especial. Que nosotros, tal como somos, con nuestros errores, sentimientos negativos, pero también con nuestra capacidad de querer, somos únicos e irremplazables. Y de hecho cada palabra y pensamiento que tienes tiene un sentido en tu propia historia.
So… ¿Cómo podemos conjugar estas ideas aparentemente opuestas? Cómo nos tomanos nuestra propia vida con la importancia que se merece y al mismo tiempo saber que no somos más que un destello en la historia del universo? Ese es el reto. Se trata de que, aún sabiendo que todo lo que construimos no son más que castillos de arena, aún así, tener el valor de querer cosas con pasión. Aunque sepamos que las cosas se terminan alguna vez, aún así, tener el coraje de comenzarlas. Aunque sepamos cuanto duele terminar una relación, aún así tener las agallas de volver a enamorarnos. Aceptar la vida sin sentir la pasión de querer cosas nos convierte en personas vacías, y por otro lado, el ser apasionados sin aprender a aceptar nuestra pequeñez nos convierte en soberbios.
Esta es la clase de cosas que no se pueden entender con la mente, sólo sentirlas. En un momento sientes la importancia de la vida, y al siguiente la humildad frente al universo. Y en el corazón, sólo en el corazón, no son contradictorios.



Me ha gustado bastante este post. Me ha sonado bastante como palabras de aliento para seguir adelante =) =) y es que bueno, como están las cosas, es a veces hasta fácil aminorarse ante las circunstancias… pero justo ahí está la diferencia entre una persona normal y un luchador/ganador =)
=) yo también disfruté mucho escribiéndolo rafe. Y sí, es fácil aminorarse… I know. Mientras estaba en Bali pensé mucho en que si no hubiera sido por Pat probablemente me hubiera demorado varios meses o años más en animarme a ir por mi mismo. Y estando allá un amigo me dijo: claro, una parte de ti dice “bueeeno, pero para qué voy a ir hasta allá, si igual probablemente nada cambie”, en lugar de pensar “soy una importante persona, en busca de una importante misión, mi propia felicidad”
Ah! y por la fucking cresta con no sé que tontería de contenido SME que no deja reproducir el video embebido =S
Me ha gustado luchhh
Me he identificado en muchas lineas… es que a veces las cosas mas complicadas de la vida resultan tan simples cuando alguien te las cuenta, y tu las cuentas cada vez mejor!
Qué paja sentirse entendido! Lo digo por mi pero supongo que también te habrá pasado a ti también mientras leías el post
. Al final, de algún modo todos estamos en lo mismo. Playing always in the same old ground, what have we found? same old fears
este era el post que necesitaba, apto para un lunes frío después de un domingo lleno de melancolía… cada día es una lucha constante para aceptar la incertidumbre de la vida sin que la sonrisa se borre de la cara y del corazón.
Que bueno que te haya animado mi querida angiecina
. Oye por cierto, qué demonios tienen los domingos que se les da por ser melancólicos para casi todos? sabes que yo tengo una lista de reproducción que se llama “sunday blue”?